Una homenaje a las personas que viven día a día con esfuerzo y entereza la etapa más avanzada de sus vidas
Ellos se levantan día a día, con un cuerpo extenuado y un espíritu guerrero, un corazón que late pausado pero fuerte y escarban en su mente en busca de recuerdos de aquellos días. Ven pasar el tiempo frente a sus ojos, mientras que son simples espectadores de un mundo agitado. Llenos de sabiduría y experiencias que a más de uno conmoverían y de historias que quizás no serán jamás contadas, pero que fueron alguna vez su realidad. Algunos parten dejando una marca indeleble en más de un corazón, otros dejan un simple vacio que no se llenará nunca. Ellos son pruebas tangibles de que el tiempo pasa y no espera, que cada día hay que vivirlo con la misma intensidad como si fuera el último.




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